I Escuela Para Padres. La Importancia de la Familia en el Desarrollo de Nuestros Hijos

Durante los procesos terapéuticos realizados a niños es curioso observar la tendencia de los referentes en las consultas (llámese Padres, Hermanos o apoderados de los niños) de querer obtener resultados instantáneos y cambios conductuales de sus niños partiendo de la exclusiva actividad del terapeuta de turno y exceptuándose de la responsabilidad, bajo el pseudo escudo de pensar: “si no hay resultados es porque el psicólogo no logró cambios en mi niño, o es que fue un mal terapeuta”. Por otro lado existen aquellos familiares que llegan a consulta mostrándose deseosos de participar en el encause adecuado de sus niños, pero a medida que se avanza en la labor psicológica, aparecen muros como el típico: “no tengo tiempo, trabajo lejos, eso no se pude hacer, etc.”.

Es entonces cuando aparece el gran error social de los padres con respecto a la visión que se tiene de la labor del psicólogo, pues se cree –cuál mito- que si se lleva al niño a un profesional de la salud mental y/o conductual, pues; por arte de magia, cruzando esa puerta para despedirnos, este niño va a cambiar totalmente. Evidentemente hay una omisión en cuanto a los entornos y los aspectos emocionales que rodean al niño, como puede ser la escuela, su barrio, y por sobre todo su hogar como modelo orientador base para sus conductas.

El trabajo terapéutico con un niño debe ser netamente un trabajo integral y participativo de un sinnúmero de variables que deben ser acompañadas a tiempo total por los familiares y personas cercanas al niño. Es aquí cuando cobra real importancia la participación absolutamente activa de la familia en la modificación de una conducta. No se puede esperar resultados perdurables si no existe una supervisión y una constante tendencia a seguir las sugerencias de un profesional capacitado. Es entonces indispensable contar con un contexto familiar saludable que propicie que el niño tenga vigilancia, pues por si solo difícilmente obtendrá cambios. La labor psicológica consiste en formar un conjunto de tareas familiares en pro del cambio conductual pero sin pasar por alto medios como la escuela o el barrio.

Si no es posible lograr sensibilizar al denominado grupo familiar o grupo primario de apoyo en su participación para el proceso de cambio, pues es muy difícil obtener resultados favorables en el trabajo psicológico. Entonces logrando la mencionada sensibilización, las sesiones de terapia se convierten en un sistema completo sostenido y favorable para cambios esperados.
La finalidad de la labor psicológica con niños se transforma entonces en una terapia integrada familiar, sin descuidar la responsabilidad y el manejo que también tiene un docente dentro del aula como orientador y el grupo social que marca pautas conductuales a los niños en cuanto a su desenvolvimiento. Enlazando estos puntos, pues se genera el ambiente necesario y adecuado que propiciará el éxito del proceso psicológico.

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